DECORA TU HABITACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

En: Decoración El: martes, septiembre 18, 2018

Comenzar un nuevo curso no es nada fácil, sobre todo si lo haces lejos de casa. Te aconsejamos decorar y convertir tu habitación de alquiler o de residencia en un pequeño rincón que te haga sentir como en casa sin gastar dinero.

El nuevo curso empieza fuerte, sobre todo para los que os mudáis a otra ciudad para ir a la universidad.

Casi siempre se pasa de una habitación que has hecho tuya durante toda tu vida a un cuarto impersonal ¡y a veces hasta compartido!

 

Entre la morriña, la sobrecarga de trabajo y todas las nuevas experiencias, es bueno tener un lugar acogedor en el que refugiarte.

Te damos unos consejos infalibles para que tu nueva habitación se sienta un poco más como estar en casa.

 

1. RENUEVA LA ROPA DE CAMA

 

En lugares de alquiler, cambiar muebles o pintar paredes no se puedes ni mencionar, pero ni al casero más entrometido le puede molestar que cambies las sábanas.

Cambia el cubre-colchón, compra una almohada nueva y escoge una funda de edredón para tu nuevo dormitorio. Una funda nórdica y unos cojines pueden cambiar por completo el aspecto de una habitación. ¡Y ojo! Sólo porque los muebles de tu nuevo dormitorio parezcan sacados del hotel de Psicosis no tienes por qué ceñirte al estilo murder-chic. Motivos geométricos, flores coloridas o tejidos naturales te ayudarán a transformar el espacio.

 

Cambia tu edredón y cambia por completo la decoración de tu dormitorio

2. LLÉVATE ALGÚN LIBRO O REVISTA

 

Puede parecer  algo tonto que te recomendemos que te lleves libros a tu nueva habitación de estudiante, pero no estamos hablando de cualquier libro. Tu libro favorito, una revista sin mucho fondo, un cómic… Te prometemos que tras pasar 4 horas en el ordenador pasando apuntes de Derecho Romano ojear un cómic de Batman te sabrá a gloria. 

Además, los libros no sólo sirven para descargar tensiones y renovar energías, sino que además pueden ayudarte a adaptar tu nueva habitación a tu propio estilo, haciéndola un poquito más personal.

 

3. CUELGA GUIRNALDAS DE LUCES

 

A veces la convivencia puede hacerse pesada, sobre todo si compartes piso o zonas comunes con gente con la que no tienes nada en común. Es esos casos, tu habitación puede convertirse en algo así como un templo en el que pasarás muchísimas horas, ya sea estudiando o descansando… ¿pero quién quiere relajarse a la luz de un flexo?

Las guirnaldas de algodón o de gotas de luz son una apuesta segura

Las guirnaldas de luz son perfectas para dar una luz indirecta y cálida que no te deslumbre.

 

4. PON FOTOS

Quizá nunca hayas sido de esas personas que colgaran un millar de fotos, y puede que nunca te hayan gustado los pósters, pero puede que eso sea porque nunca has tenido que tapar una pared de gotelé en color verde lima.

 

Cuelga fotos con cinta para paredes o aprovecha un corcho o carpeta imantada

Una sola foto de tu familia o amigos en un marco bonito puede hacer milagros, y un gran póster puede tanto agrandar como encoger cualquier estancia, según las necesidades. Como seguramente no podrás hacer agujeros, te recomendamos que uses blue tack o cinta de doble cara especial para paredes.

 

Si tu habitación tiene corcho, aprovecha un rincón para poner tus fotos más pequeñas, e incluso decorarlas con gotas de luz a pilas.

 

5. ALÍATE CON LAS PLANTAS

 

Una suculenta o un cactus son casi imposibles de matar (énfasis en el casi), y no hay nada que alegre más que un trocito de naturaleza.

Un macetero bonito puede alegrar cualquier habitación

Una maceta bonita y una planta colgante pueden renovar tu habitación y además purificar el aire. Si tu dormitorio es más bien oscuro, puedes decantarte por una planta de cintas o un helecho. Y si no te fías de tus dotes de jardinero, siempre hay otras opciones.

 

¡Que pases un gran año!

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